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¡Vuelve nuestro Matcha de cereza!








A diferencia del té clásico, el matcha no se infusiona: las hojas de té se muelen por completo para consumirlas en forma de polvo. De este modo, se ingiere la hoja entera, lo que permite aprovechar al 100 % sus nutrientes y sus beneficios antioxidantes.
Este té se utiliza desde hace siglos en la ceremonia japonesa del té. Se puede degustar de forma tradicional (mezclado con agua) o en matcha latte. En Milia Matcha, cada etapa, desde la recolección hasta la molienda y el envasado, se realiza en Japón en el mismo lugar para garantizar una calidad constante y un respeto absoluto por el saber hacer japonés.

Hemos decidido trabajar exclusivamente con la variedad Okumidori, un cultivar poco común que representa solo un pequeño porcentaje de la producción total de matcha en Japón.
Esta variedad es conocida por su dulzura natural, su ausencia total de amargor y su color verde intenso.
Por el contrario, la mayoría de los matcha que se encuentran en el mercado utilizan la variedad Yabukita. Este cultivar, más común y fácil de producir, suele dar un matcha más amargo, más claro y menos aromático.
El Okumidori, por su parte, requiere un sombreado más prolongado, una cosecha más delicada y una destreza especial, lo que lo convierte en una variedad muy apreciada en Japón.
En Milia Matcha, todo proviene directamente de Japón, sin mezclas, sin diluciones y sin múltiples fuentes de abastecimiento. Cada hoja que utilizamos es cultivada, cosechada y procesada exclusivamente por nuestro productor, lo que garantiza una trazabilidad total.
En Japón, la certificación ecológica es extremadamente costosa y difícil de obtener para las pequeñas explotaciones artesanales.
Esto no afecta en absoluto a la calidad ni a la ausencia de pesticidas en nuestras cosechas. Hemos optado por controlar directamente la calidad mediante análisis independientes realizados en un laboratorio alemán (Eurofins). Estas pruebas confirman la ausencia total de pesticidas o residuos químicos, y repetimos estos análisis en cada producción para garantizar una calidad constante e impecable.
Nuestro enfoque privilegia la transparencia y el control real en lugar de una costosa etiqueta: un compromiso que refleja nuestra exigencia y nuestro saber hacer.
Cada detalle del diseño de Milia Matcha sido pensado para preservar la frescura y el sabor del matcha. Nuestras latas, fabricadas en Osaka, están diseñadas sin etiqueta siguiendo un proceso de 12 pasos, lo que garantiza una protección óptima contra la luz y la humedad. Se llenan y sellan solo unas horas después de la molienda, lo que garantiza una conservación perfecta de los aromas y nutrientes.
Nuestro taller de producción cuenta con la certificación FSSC 22000, la norma internacional más exigente en materia de seguridad alimentaria. Cada lote se controla según criterios precisos: finura del polvo, regularidad de la molienda, color, textura y homogeneidad.
Nuestro matcha se cultiva en la prefectura de Mie, Japón, una región famosa por la calidad de sus plantaciones de té.
Su clima húmedo y sus montañas ofrecen un entorno ideal para el cultivo del té matcha.
Trabajamos con un productor independiente, heredero de una plantación familiar que se remonta a más de 60 años. Al colaborar con un único productor, garantizamos una trazabilidad total y un control completo, desde el cultivo hasta el envasado. Este vínculo directo también nos permite invertir en la modernización del material, la formación de los equipos locales y la preservación del saber hacer tradicional japonés.

Cada producción de Milia Matcha controla y Milia Matcha prueba en cada etapa: recolección, molienda, homogeneidad, finura y frescura. Nuestras hojas proceden exclusivamente de la primera cosecha del año, la que concentra más antioxidantes.
Nuestras recetas se elaboran a medida en Japón, sin azúcares añadidos, sin aditivos, sin aromas artificiales ni conservantes. Nos comprometemos a realzar el sabor del té matcha sin alterarlo.